New World Same Humans #37 – versión en español

Estamos construyendo la Tiranía de la Comodidad, pero aún tenemos tiempo para derribarla y reclamar nuestra libertad.

Bienvenido a New World Same Humans, el boletín semanal sobre tendencias, tecnología y sociedad de David Mattin.

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Jeff Bezos quiere que compres un pequeño dron con cámara, que volará a sus anchas por tu casa. Pero, tranqui, promete no espiar las imágenes, ¿ok?

Resulta que Amazon organizó un evento online la semana pasada, en el que lanzó una nueva y extraordinaria gama de servicios. Ese evento me hizo reflexionar sobre la paradoja que se ha instalado en nuestras vidas en 2020.

Decimos que nos importa la privacidad y que nos preocupan las intrusiones que las Big Tech están haciendo en nuestras vidas. Sin embargo, seguimos formando parte de esas empresas con el mismo entusiasmo de siempre.

Muchos coinciden en que debemos cambiar de rumbo. Y yo creo que podemos, a través de dos ideas clave del siglo XX sobre la naturaleza de la libertad y nuestra búsqueda de una vida plena. En conjunto, revelan una verdad oscura pero importante sobre cómo podemos ser verdaderamente libres.

Eso es todo lo que necesitas saber para comenzar a leer este ensayo. Es largo, así que te recuerdo que justo bajo estas líneas- en Fast Download- tienes un resumen y que, además, puedes escuchar el ensayo completo en formato podcast (en inglés).


📥 Fast Download: La Tiranía de la Comodidad

🤝Las grandes tecnológicas nos ofrecieron un trato y lo aceptamos. Amazon acaba de lanzar su flamante gama de nuevos productos, incluido un mini-dron autónomo que vuela por tu casa. En la esencia de estos servicios hay un trato. Nosotros, los clientes, obtenemos comodidad; Amazon, por su parte, obtiene un acceso sin precedentes a nuestra intimidad: a nuestros hogares, conversaciones y hasta a los latidos de nuestro corazón. Este trato no es nuevo y está en casi todo lo que ha hecho Silicon Valley para transformar nuestras vidas durante los últimos 20 años. Hasta existe ya un nombre para todo esto: el capitalismo de la vigilancia.

🙊 Sobre la libertad, decimos una cosa y hacemos otra. La democracia liberal se construyó sobre la idea de que la libertad individual es el valor supremo. Y siempre nos hemos dicho a nosotros mismos que la privacidad es fundamental para asegurar que nuestras libertades estén protegidas. El año pasado, más de 30 grupos de derechos civiles estadounidenses denunciaron las asociaciones de Amazon Ring con varios departamentos de policía; solo unos pocos prestaron atención. Está claro que necesitamos repensar nuestra relación con nuestra propia libertad. Dos ideas de la filosofía política del siglo XX pueden ayudar.

👑 La democracia liberal no se construyó para este problema. Los pensadores padres del liberalismo estaban obsesionados con la pesadilla de una tiranía: un rey injusto y perverso. Si vives en una democracia liberal, toda tu herencia política está diseñada para combatir esa amenaza. Pero, en 2020, ningún Estado soberano o todopoderoso nos impone su voluntad. Parece que somos nosotros quienes optamos por actuar de formas que amenazan nuestra libertad y nuestro sistema no tiene aún respuesta a este problema. Podemos comprender mejor lo que está sucediendo si lo vemos a través de la lente de una poderosa idea de libertad.

💊 La libertad viene en dos sabores: positiva y negativa. En una famosa conferencia de 1958, el filósofo político británico Isaiah Berlin esbozó dos conceptos de libertad. La libertad negativa es la ausencia de imposiciones externas o coacción. La libertad positiva es la capacidad de conectarnos plenamente con nuestro yo superior. Berlin era escéptico con la libertad positiva, porque temía que permitiera a los tiranos imponer su visión particular de la vida a los demás. No hay una única forma correcta de vivir, dijo Berlin - teoría que llamó 'pluralismo como valor' - así que lo más importante es que las personas sean libres de elegir la vida que deseen.

♾️ Nuestro problema es que nos estamos esclavizando a nosotros mismos. Las ideas de Berlin pueden ayudarnos a dar sentido a lo que está ocurriendo, pero nos llevan a una conclusión que él mismo quizá no hubiera apoyado. Su brillante visión sobre el pluralismo como valor revela una verdad profunda sobre la vida humana: cada uno de nosotros está inmerso en una batalla constante consigo mismo sobre la forma correcta de vivir. Eso nos hace vulnerables, no solo ante los tiranos externos, sino ante la tiranía de uno mismo. Es decir, la falta de libertad que sentimos cuando no vivimos conforme a nuestros más altos ideales. Eso es lo que está sucediendo ahora: preferimos la facilidad a la libertad. Estamos perdiendo la batalla contra la Tiranía de la Comodidad.

😇 Para encontrar un nuevo camino, necesitamos rescatar la libertad positiva. Las ideas de Berlin pueden ayudarnos a encontrar un nuevo camino, pero debemos alejarnos de su escepticismo sobre la libertad positiva. Solo cuando aceptemos que la libertad es mucho más que la mera ausencia de imposiciones externas, podremos dar sentido a lo que está pasando. Eso no significa tener que ceder ante otros que quieran imponernos su propia versión de una vida plena, sino volver a conectarnos con nosotros mismos. Ahora, debemos unirnos e imponer una solución política a las grandes empresas tecnológicas. Pero ese proceso comienza con un nuevo compromiso con la libertad en su sentido más pleno, con nuestro yo superior y con la vida que realmente queremos vivir. En 2020, una vez más, es el autoconocimiento quien que nos salvará.


🤝 Las grandes tecnológicas nos ofrecieron un trato y lo aceptamos. 

Cada otoño, Amazon organiza un evento para presentarnos sus últimos productos. Así que, la semana pasada, y solo vía invitación al livestream online, el gigante del comercio lanzó sus nuevos servicios.

Y allí estaba Alexa Guard Plus, un servicio de pago que convierte a Alexa en un dispositivo de escucha cuando no estás en casa. También Car Cam, que transmite en video real-time desde el interior de tu coche. Y Care Hub, que te permite vigilar a tus familiares mayores.

Sin embargo, el lanzamiento más llamativo fue el Always Home Cam, un mini-dron autónomo que vuela por tu casa y saca imágenes; el dispositivo incluso se inicia automáticamente si detecta un intruso. Always Home será parte del ecosistema Ring de Amazon, que se centra en timbres inteligentes e iluminación de entrada que envían imágenes a los teléfonos. La marca también señaló silenciosamente una gran expansión de su programa Sidewalk, que se ideó para crear "vecindarios inteligentes" al ampliar el rango operativo de los dispositivos Ring. A partir de ahora, las personas que tienen esos dispositivos se incluirán automáticamente en el programa, a menos que opten por no participar.

En medio de toda esta vorágine de nuevos productos, no es difícil darse cuenta de lo importante: Amazon te está vigilando.

El vendedor más exitoso del mundo está empujando al máximo los límites de la vigilancia a través de la tecnología. Amazon no solo diseña para tu casa, coche y vecindario; el mes pasado, lanzó el nuevo dispositivo portátil Halo, que monitoreará datos biométricos para evaluar tu bienestar y estado de ánimo, y utilizará análisis de voz impulsado por Inteligencia Artificial para dar feedback sobre cómo suenas ante los demás.

Todos estos productos vienen acompañados de un, ahora familiar, discurso retórico de las grandes tecnológicas: uno sobre empoderamiento individual, superación personal y- lo más importante para Amazon- la comodidad. ¡Déjanos hacerte la vida más fácil! Pero todos sabemos que esto es solo la mitad de la película. Amazon no está dando todo esto a cambio de nada, ni siquiera por la tarifa de 5 dólares al mes que pagarás por Alexa Guard Plus.

De hecho, la otra mitad del trato es algo mucho más importante. Somos nosotros. Este es un acceso sin precedentes, a veces alucinante, a aspectos de nuestras vidas- el interior de nuestros hogares, nuestras conversaciones privadas con la familia, el ritmo de nuestros latidos- donde nadie había podido entrar jamás, incluidas las grandes corporaciones.

Todos sabemos que este acuerdo no es nada nuevo ni se limita a Amazon. De hecho, abarca casi todo lo que ha hecho Silicon Valley para transformar nuestras vidas durante los últimos 20 años, desde Google hasta Facebook. Gracias a la profesora de Harvard Shoshana Zuboff, ya tenemos incluso un nombre para todo esto: el capitalismo de la vigilancia. Sí, ya sabemos todo esto, pero no parece que nos importe mucho.

Se suponía que 'Déjanos hacerte la vida más fácil' iba a ser siempre una oferta irresistible. Y hasta ahora lo ha sido.


🙊 Sobre la libertad, decimos una cosa y hacemos otra.

Algo está pasando. Ponte el evento de Amazon de la semana pasada y no tendrás ninguna duda. Caminamos sonámbulos hacia un nuevo tipo de sociedad, donde se están redibujando las fronteras entre lo público y lo privado, entre el ciudadano individual y el poder empresarial.

Es más, gran parte del nuevo mundo que estamos construyendo va en contra de un principio fundamental de las democracias liberales. Siempre nos hemos repetido a nosotros mismos que la libertad individual es nuestro valor supremo. Y que la privacidad es fundamental para asegurar que esa libertad está protegida.

Y, sin embargo, aquí estamos, compartiendo nuestro yo más privado con las grandes corporaciones y observando cómo esas corporaciones se entrelazan cada vez más profundamente en el tejido del gobierno. El ecosistema Ring de Amazon, por ejemplo, ya se ha aliado con más de 500 departamentos de policía de EE. UU. Después de 2021, la marca también podrá vender reconocimiento facial a la policía.

Muchas personas han dado la voz de alarma. El año pasado, más de 30 grupos de derechos civiles estadounidenses denunciaron las asociaciones de Ring con la policía. Pero, hasta ahora, ninguna advertencia ha despertado un gran interés ni, mucho menos, un cambio de comportamiento. En el seno de las democracias liberales, los ciudadanos siguen su camino, recitando madre mía, esto pinta fatal, podría ser peligroso, en serio deberíamos dar marcha atrás. Pero no mostramos signo alguno de dar marcha atrás.

Entonces, ¿qué está pasando? Está claro que necesitamos repensar nuestra relación con nuestra propia privacidad. Y con nuestra libertad individual, que tan importante nos parecía.

Con este objetivo, creo que podemos esbozar dos ideas poderosas, ambas creadas por el mismo filósofo político británico del siglo XX. En conjunto, esas ideas revelan que hay una verdad oscura a la que la democracia liberal lucha por adaptarse: cada uno de nosotros está en una guerra perpetua consigo mismo. Y, debido a eso, cada uno de nosotros tiene una capacidad ilimitada para ejercer de tirano sobre sí mismo.


👑 La democracia liberal no se construyó para este problema.

Si vives en una democracia liberal, toda tu herencia política está diseñada para combatir la amenaza de una tiranía.

Es decir, la amenaza de un rey maligno e injusto. Esa es la pesadilla que perseguía al primer filósofo político verdaderamente moderno, Thomas Hobbes, y a su rebelde heredero, John Locke. El pensamiento de Locke sobre cómo limitar el poder del soberano es la fuente del liberalismo y ha dado forma al documento político más importante del proyecto liberal: la constitución estadounidense.

Y ahí comienzan los problemas de lo que está sucediendo ahora. Porque este asunto no tiene- al menos a primera vista- mucho que ver con los dictadores. En 2020, ningún estado soberano o todopoderoso nos está forzando a entregar las llaves de nuestra vida privada. No se trata de una imposición de poder, sino de una elección aparentemente libre.

Estamos eligiendo actuar de una forma que amenaza nuestra libertad. Y el sistema en el que vivimos no tiene una respuesta significativa. De hecho, es un sistema diseñado para proteger nuestro derecho a actuar como queramos.

De ese modo, lo que está pasando ahora parece un cortocircuito en todo el sistema. No es difícil ver que podríamos progresar si observamos más de cerca lo que realmente queremos decir con libertad, y de hecho, esa parece ser la solución.


💊 La libertad viene en dos sabores: positiva y negativa.

En octubre de 1958, el gran filósofo político británico Isaiah Berlin dio una conferencia titulada 'Dos Conceptos de Libertad'.

Resultó ser la declaración más influyente del siglo XX sobre la naturaleza de la libertad. Más de 60 años después, aquellas palabras pueden ayudarnos a entender la creciente red de vigilancia de Amazon y lo que significa.

En el corazón de la conferencia de Berlin, estaba la idea de que hay muchos tipos de libertad humana, pero dos categorías principales merecen especial atención. Él las llamó libertad positiva y libertad negativa.

La libertad negativa es la más simple. Berlín la definió como la ausencia de impedimentos o coacción impuesta por un agente externo al individuo; a menudo se resume como 'libre de' (‘freedom from’). La libertad positiva, mientras tanto, era más difusa. Berlin la definió como la capacidad de habitar plenamente nuestra propia autonomía, de superar las partes irracionales de nuestra naturaleza y actuar de acuerdo con nuestro yo más elevado o verdadero. A menudo se le llama 'libertad para' (‘freedom to’).

Ambas formas de ver la libertad, según Berlin, tienen su valor. Pero dedicó gran parte de su conferencia a contar su profundo escepticismo respecto a la libertad positiva. La idea de que la libertad es algo más que la ausencia de impedimentos externos, dijo, es un atajo hacia la tiranía. Esto se debe a que, con demasiada frecuencia, los ideólogos la utilizan para imponer su visión de la vida colectiva ideal a los demás. Estos ideólogos someterán a las personas a todo tipo de dificultades en nombre de empoderarlas o convertirlas en su mejor versión. En otras palabras, 'obligarlas a ser libres'. Esto ya sucedió, según Berlin, con el comunismo y el fascismo y nunca debemos permitir que vuelva a suceder.

Solo 13 años después de la Segunda Guerra Mundial, Berlin expuso unos argumentos poderosos. Para ello, se basó en otra de sus ideas más famosas: el pluralismo como valor.

Es la idea de que los humanos están motivados por un conjunto de valores fundamentales -seguridad, libertad, felicidad, creatividad, etc.- y que, fundamentalmente, a menudo son incompatibles entre sí. Si tienes un poco más de uno, sueles tener un poco menos de otro.

No existe ningún super-principio, dijo Berlin, que pueda decirnos cómo equilibrar nuestros valores entre sí; no hay una única respuesta correcta sobre cómo vivir. Cualquier forma de vida humana es sólo una de las muchas formas legítimas posibles de priorizar nuestros valores. Encontramos una manera en que vivir, mientras otros pueden encontrar otra muy distinta.

Por eso Berlin estaba tan seguro de la prioridad de la libertad negativa. Dado que no existe una única forma correcta de estructurar nuestras vidas, lo más importante es que las personas tengan libertad para elegir la vida que deseen; para asegurar que nadie imponga su solución particular al resto. Ese, según Berlin, es el proyecto fundamental del liberalismo. Y es un proyecto con base en la idea de libertad negativa.


♾️ Nuestro problema es que nos estamos esclavizando a nosotros mismos.

Las ideas de Berlin- dos tipos de libertad y el pluralismo como valor- pueden ayudarnos a dar sentido a lo que pasa ahora. Como veremos, nos proporcionan un lenguaje más sofisticado para hablar sobre libertad.

Pero la conclusión a la que nos llevan no es necesariamente una que Berlin hubiera apoyado: el nuevo mundo que estamos construyendo nos llama a repensar y rehabilitar la libertad positiva.

Pero primero: ¿cómo nos ayudan las ideas de Berlin?

El mundo ha cambiado mucho desde 1958. La amenaza a la libertad que enfrentamos hoy es fundamentalmente diferente a la que preocupaba a Berlin. Ningún tirano externo busca imponernos su visión. Nuestra libertad negativa permanece intacta. En cambio, la amenaza la plantean las decisiones que millones de nosotros hacemos libre y deliberadamente todos los días, incluso aún sabiendo que pueden estar poniendo en peligro nuestras libertades.

Como hemos visto, el escepticismo de Berlin sobre la libertad positiva se deriva de su 'pluralismo como valor': la idea de que no hay una única respuesta correcta a la pregunta de cómo vivir. A Berlin le preocupaba que ningún grupo imponga su solución particular a los demás, pero su pensamiento se centró menos en cómo los humanos podemos imponernos a nosotros mismos formas de vida indeseables.

Pero esa misma posibilidad queda clara en las brillantes ideas de Berlin sobre el pluralismo como valor y lo que nos han dicho sobre nuestra búsqueda de una vida plena. Porque lo que el pluralismo como valor nos dice no es solo que diferentes personas pueden estar legítimamente en desacuerdo sobre cómo vivir, sino que cada uno de nosotros debe librar una batalla constante consigo mismo por esta cuestión. Ser una persona, según esta idea, es estar comprometido a un proyecto constante de auto-gestión, tratando de equilibrar la parte de nosotros que quiere más seguridad con la parte que quiere más libertad, con la parte que quiere más felicidad...y así sucesivamente. Esa batalla puede no terminar nunca, porque no hay una respuesta final.

Independientemente de la priorización de valores que elijamos perseguir, la guerra con nosotros mismos continúa. Y por más que intentemos vivir según nuestro propio orden de valores, es posible que fracasemos. De hecho, fracasamos a menudo.

Y eso, básicamente, es lo que está sucediendo ahora. Si nos preguntaran, pocos de nosotros confirmaría que un poquito más de comodidad tiene más valor que nuestra libertad como ciudadanos. Pocos dirían que aceptan vender alegremente esa libertad por la compra en 2 clicks de detergente en polvo o por una vista aérea de su puerta. La mayoría de nosotros nos hemos asentado en un equilibrio de valores donde la libertad es lo más crucial. Pero no estamos cumpliendo con esas prioridades pues, día a día, la parte de nosotros que quiere una vida fácil sigue ganando.

Nadie nos está tiranizando. Estamos perdiendo la batalla contra la Tiranía de la Comodidad.


😇 Para encontrar un nuevo camino, necesitamos rescatar la libertad positiva.

Algunos pueden decir que aún estamos lejos de ser oprimidos por cualquier cosa en este momento. Que Amazon no se ha convertido en el perverso Gran Hermano. Que somos tan libres como siempre.

Puede ser. Pero el rumbo de este viaje es claro y preocupante. Estamos entregando cada vez más información de nuestro yo privado a las grandes corporaciones. El comerciante más grande del mundo comparte esos datos con agentes del estado. Y, lo que es más importante, cientos de millones de nosotros actuamos de formas que nos hacen sentir mal. Esa última parte por sí sola exige una explicación y una rectificación del camino a futuro.

Creo que las ideas de Berlin sobre la libertad y el pluralismo como valor ofrecen un marco para encontrar un nuevo camino. Pero, aunque usemos sus ideas, este momento exige que nos alejemos inmediatamente de una de sus conclusiones clave. Berlin era escéptico con la libertad positiva porque temía al tirano externo. Pero frente al tirano interior- la esclavitud que nos auto-imponemos- debemos rescatar la libertad positiva.

Sol o cuando aceptemos que la libertad es mucho más que la mera ausencia de imposiciones externas, podremos dar sentido a lo que ocurre, es decir, a por qué seguimos eligiendo la comodidad, cuando en realidad preferimos la privacidad y la libertad.

En la esencia de lo que sucede, se esconde la incapacidad de habitar plenamente nuestra propia autonomía y de vivir a la altura de nuestros ideales más elevados. Todo un fracaso de la libertad positiva. Debemos hacer sitio a una verdadera imagen de libertad que nos permita reclamar esa autonomía y ser las personas que queremos ser. No solo 'libres de', sino 'libres para'.

Dejar sitio a la 'libertad de' no significa entregarnos a una ideología que quiere imponernos su visión. Más bien, puede significar encontrar nuevas formas de reconectar con las partes de nosotros mismos que representan nuestros más altos ideales- que hablan del tipo de vida que queremos vivir y el tipo de sociedad en la que queremos vivir-. El modelo de Berlin de libertad positiva nos recuerda que no somos libres en el sentido más rico de la palabra a menos que nos liberemos, no sólo de las imposiciones externas, sino también internas.

En 2020, necesitamos esas lecciones. No quiero decir que sean la solución a nuestro problema ni nada parecido. Solo que establecen las condiciones en las que podríamos empezar a encontrar una solución, pues una rehabilitación de la libertad positiva nos permitirá acceder a una verdad fundamental sobre el capitalismo de la vigilancia: cualquier solución comienza con un nuevo ajuste de cuentas con nosotros mismos y la guerra de valores que se libra dentro de nosotros.

Hemos llegado a dar por sentada nuestra libertad. Durante demasiado tiempo, hemos dejado que lo fácil gane sobre casi todo lo demás y, así, no hemos sido verdaderamente libres.

Debemos unirnos e imponer una solución política a las grandes empresas tecnológicas. Pero ese proceso empieza con un cambio interior; un nuevo compromiso con la libertad en su sentido más pleno, con nuestro yo superior y con las vidas que queremos vivir. En 2020, una vez más, es el autoconocimiento quien nos salvará.


Pa-ta-ta ¡Sonríe!

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David.


David Mattin forma parte del consejo del Futuro del Consumo del Foro Económico Mundial.